Miro al futuro y veo sólo cinco peones. ¿Dónde están las reinas?, ¿Y las torres?. ¿Dónde quedan todos esos cuadros que componen el tablero?. Ojalá me equivoque y no estén sólo los peones. No quiero que llegue el momento de la verdad, ese en el que te das cuenta de la realidad, ese en el que quieres que todas las fichas jueguen contigo y no contra ti.
Cambian las cosas a los dos minutos de empezar la partida. Entonces mis sospechas se hacen más reales cada vez. Un peón acaba su juego, le sigue otro y otro mas. ¿Cuánto dura una partida de ajedrez?.
En cinco minutos a cambiado todo el juego. Al otro lado del tablero está la vida, que se lleva a cada momento una ficha. Sólo las fichas que realmente quieren jugar siguen ahí, siempre.
Quizás no esté jugando como debería, quizás ni siquiera estoy jugando. Quizás tengo miedo a perder.
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