Y, en realidad lo que no queda es fuerza para decirte que aún quedan todas esas cosas.
miércoles, 1 de junio de 2011
Nada ha cambiado en mí.
No insistas. No sigas. No queda aliento. No quedan latidos. No queda cariño. No quedan sueños. No queda ilusión. No queda pasión. No quedan ganas. No quedan sonrisas. No quedan lágrimas. No quedan momentos. No quedan películas. No quedan canciones. No quedan besos bajo la lluvia. No quedan saludos. No quedan despedidas con reencuentro. No quedan reconciliaciones. No quedan días de playa. No quedan noches de campo. No quedan bailes. No quedan muecas. No quedan llamadas. No quedan "te quiero". No quedan mensajes. No queda suerte. No quedan viajes. No quedan fiestas. No quedan eventos importantes. No queda complicidad. No queda orgullo. No quedan "piques". No quedan secretos. No queda esperanza. No quedan presentaciones. No quedan cambios. No quedan sensaciones nuevas. No quedan despistes. No quedan avisos. No quedan juegos. No quedan cojines. No quedan abrazos. No quedan helados. No quedan cenas. No queda calor. No queda frío. No quedan chistes. No quedan carcajadas. No quedan conciertos. No quedan "los dos". No quedan invitaciones. No quedan manos. No quedan caricias. No quedan ayudas. No quedan recuerdos. No quedan fotografías. No quedan escapadas. No quedan regalos. No quedan sorpresas. No quedan sábanas. No quedan vuelos. No quedan miradas. No quedan reproches. No quedan ni celos. No queda NADA.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
muuuuuy cierto :)
ResponderEliminarlindo blog.
lo seguiré
si querés pasate por mis blogs:
http://miresistenciia.blogspot.com
http://boheemianrapsody.blogspot.com